Opinión: Feminismo y lecciones de un pueblo Esquimal Yupik

Yupik, Cup’ig o Yup’ik son pueblos aborígenes esquimales que habitan en la península de Chukotka, en Siberia; en la isla San Lorenzo (Alaska); y en Alaska, especialmente en el occidente, en el delta del Yukón (Actualmente Canadá), la cuenca del Kuskokwim y las islas Nunivak y Nelson y, al sur, en la península de Kenai, la isla Kodiak y el Prince William Sound. Son aproximadamente 21.000 personas.

Tradicionalmente las familias pasan la primavera y el verano en un campamento de pesca, en el cual viven en chozas para cada clan familiar, luego se reúnen todos para el invierno. Muchas familias todavía basan su alimentación en los recursos tradicionales, especialmente el salmón y las focas.

El qasgiq, casa común de los hombres, es el centro comunitario para ceremonias y fiestas en las que se canta, se baila y se cuentan historias. También es el lugar donde los hombres enseñan a los niños técnicas de caza y supervivencia. Los niños también aprenden allí a construir herramientas y los kayak con los que navegaban, caracterizados por la cubierta de cuero, que le permite unirse al vestido del pasajero, para mantener la parte inferior del cuerpo seco incluso en caso de volcarse. Las herramientas tradicionales utilizadas para la caza y la pesca, tales como arpones, lanzas, cuchillos, anzuelos, están trabajando en metal, hueso o piedra. El qasgiq era utilizado principalmente durante los meses de invierno, pues desde la primavera hasta el otoño las familias se dispersan buscando fuentes de sustento.

La casa de la mujer o ena, fue construida tradicionalmente al lado, y en algunos casos estaba unida al qasgiq por un túnel. Las mujeres enseñan allí a las niñas a coser, cocinar y tejer. Los chicos viven con su madre hasta la edad de cinco años, luego se trasladan al qasgiq. Cada invierno, durante un período de tres a seis semanas, las niñas y los niños son intercambiados y mientras los hombres que enseñan a las niñas las técnicas de la caza, la supervivencia y la fabricación de herramientas, las mujeres que les enseñan a los chicos a cocinar y coser.

No deja de sorprenderme, de lo adelantada que puede sonar la educación de un pueblo aborigen que vive en uno de los sitios más desolados del mundo, el polo norte, en comparación de la educación que recibimos desde hace varios años y aun seguimos recibiendo hoy en dia.

Aún así, hay algo y mucho, que podemos aprender de ellos:

  1. Entienden muy bien las diferencias entre hombres y mujeres. Mujeres y hombres SON distintos, dichas diferencias deben ser celebradas y no un motivo de separación y/o segregación, como es en el caso de las mujeres a través de la historia.
  2. Esto no significa que una mujer no pueda ser cazadora, o que un hombre no pueda dedicarse a labores hogareñas o al tejido. En este tipo de sociedades, eso es evaluado de acuerdo a tus habilidades y no a tu género.
  3. Muy por el contrario, los esquimales enseñan todo lo que deben enseñar a cada hijo, sin excepción de género e incluso de capacidades mentales, ya que cada ser humano necesita obtener conocimiento para poder ser alguien en esta tierra.
  4. Los Varones viven con su madre hasta la edad de 5 años, por lo tanto, se respeta el apego hacia la madre y los niños vean desde pequeños, las labores que las mujeres hacen para todo el grupo.
  5. Los Esquimales reconocen la intersexualidad como el tercer género, pero nunca hicieron una casa adicional para esta gente, sino que, de acuerdo a lo que la sociedad necesita, hacían las labores para las que ellos eran mejores, NO ERAN SEGREGADOS.
  6. Los Esquimales tenían tres conceptos de familia, el núcleo familiar directo (descendencia), el núcleo familiar indirecto (ascendencia directa) y la tribu a la que perteneces (ascendencia tuya y de tus pares).
  7. Y lo más importante y fundamental. No existía la identidad de género, ya que entendían, sin tener acceso a la filosofía moderna, que la identidad es la relación que toda entidad mantiene sólo consigo misma.

Editorial Carta Abierta.

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