Carta abierta a Andrés Zaldívar: “Chile no quiere empujones”

Honorable Senador
Señor. Andrés Zaldívar Larraín
Senado
Congreso Nacional
República de Chile
Presente

De mi mayor consideración,

Acabo de ver el video, donde usted es enfrentado por un elector de la zona del Maule que usted representa, quién le causa una gran molestia, a juzgar por la expresión en su rostro y, sin mediar diálogo alguno, usted le da un empujón como respuesta, para luego retirarse rodeado por sus escoltas.

Al mirar la escena, no pude dejar de pensar en Muhammad Ali, cuando perdió su última pelea con Trevor Berbick el 11 de diciembre de 1981. La gente coreaba su nombre y él ahí reconoció que no había podido vencer el paso del tiempo en su vida (I couldn’t beat father time) y colgó sus guantes para siempre.

También me acordé de Moisés, cuando en un arrebato de enojo, por las demandas y reclamos de su pueblo, “golpeó la roca dos veces con la vara y el agua brotó a chorros.” Sin embargo, Dios castigó su soberbia, privándole de la oportunidad de conducir a su gente “a la tierra que les doy.”

Usted lleva muchos años en política (medio siglo) y ha ocupado altos cargos en la DC como también en su vida pública y creo que debiera reconocer que Dios le salvó la vida, en el accidente del vuelo de LAN 160, el 28 de abril de 1969, que aterrizó en Colina, cuando usted era un joven ministro de Hacienda.

Como bien dice Salomón en su libro de Eclesiastés 3: “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar”.

Le animo a revisar las imágenes y a meditar muy profundamente en lo ocurrido y en su actitud personal frente a los hechos.

Chile no quiere empujones, autoridades soberbias ni falta de diálogo. Su interlocutor intentó decírselo.

Queremos avanzar hacia un Chile más humano, justo, próspero, sin corrupción y en paz; un país con instituciones que funcionen, en las cuales todos sus ciudadanos podamos confiar.

“Todo tiene su tiempo”.

Muy sinceramente,
Hugo Donoso Palacios

 

 

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